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Microficción

01/11/16 – Tras dos años sin descansar, disputando un partido por semana al juego del microrrelato, enfrentándose a las ideas a base de cabezazos, persiguiendo letras a la carrera, palabras en bici y nadando entre párrafos, el deportista saltó al campo con su libreta y un bolígrafo negro en mano, miró a lo alto y saludó agradecido a quien durante este tiempo ha estado pendiente de subir el resultado de sus encuentros al marcador, agachó la cabeza y, al finalizar el minuto de silencio, se enfrentó a su más duro y correoso adversario: La página en blanco. Escribió su último relato en forma de lazo y abandonó el estadio.

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Microficción – Mosquito

24/10/16 – Lo tenía todo controlado. Todo. El perfil de la prueba, la temperatura, la humedad, la reposición de líquidos y la alimentación durante la misma, la vaselina, el traje de neopreno, qué modelo de bici, la relación de cambios idónea, las zapatillas, la carga de hidratos de carbonos la semana previa, la cena del día anterior, el desayuno antes de la salida. Hasta el número de horas a dormir la noche antes de la competición estaban controladas. Todo.

Excepto aquel maldito mosquito.

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Microficción – El Abuelo

20/10/16 –

En un lance del partido de fútbol entre alevines, el centrocampista de uno de los equipos se quedó parado con el balón a sus pies sin saber qué hacer. Comenzó a hipar, a respirar con dificultad y a emitir quejidos de angustia. Acudió el delegado y lo roció con agua pero no surtió efecto. El entrenador lo agarró por los sobacos y sacudiéndolo en el aire intentó desbloquearlo sin éxito. Entonces, el abuelo del jugador saltó al césped, hablándole al oído, se fue con él de regreso a casa. A su paso por la cantina todos pudieron escuchar cómo iba diciendo en voz alta: no todos los niños a esta edad pueden soportar al mismo tiempo el grito del entrenador para que pase la pelota al extremo, el del portero diciéndole que drible, el de una madre desde la grada insultándolo, al compañero pidiendo que le tire la pelota y las amenazas del jugador del equipo contrario.

Uno de los allí apostados, botella de cerveza en mano le dijo: «no lo traiga más abuelo, que el fútbol es para hombres».

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Microficción – Flexión-Extensión

10/10/16

De vuelta a casa tras salir del hospital con medio cuerpo paralizado, el fisioterapeuta fue visitado en su casa por el capitán del equipo paraolímpico. Vieron inoportuno el ir todos a fin de no molestar, tanto a él como a su esposa, hasta que las nuevas condiciones de vida no se fueran asentando. El extremo derecho, el alma del vestuario por su jovialidad, acordó con el grupo que se le llevara como regalo una de esas pelotas blandas que se usan para apretar el puño.

Cuando le fue entregada, tanto el capitán como la mujer, casi lograron ver un atisbo de sonrisa en su media cara paralizada. En la otra les fue fácil entender que la pelota no le hacía gracia alguna pues con ella fueron capaces de oír sus primeros esbozos fonéticos: “u uta mae”.

Meses más tarde, reincorporado al trabajo, el capitán le recordó la media cara de mala leche que puso cuando le entregó la pelota para que mejorara la flexión de los dedos. Parece mentira que con los años que llevo con ustedes, le contestó, no hayan aprendido nada de nada. Yo lo que necesitaba mejorar era la extensión de los dedos. No la flexión.

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Microficción – Preguntas increíbles.

03/10/16 – Al ir a inscribirme dice en su página web que las plazas son ilimitadas. ¿Eso quiere decir que todavía puedo apuntarme?

Me podría apuntar. Es que ayer se cerró la fecha de inscripción y se me pasó.

Dice en la web que únicamente se entregará el dorsal en el establecimiento DeporHobby el próximo sábado de 9 a 13h y de 16 a 21h. ¿No se puede recoger en otro lado?

Si la salida es a las diez de la mañana quiere decir que: ¿con toda seguridad será a esa hora? Es que salgo un poco tarde del trabajo y no sé si me dará tiempo. Si fuera un poco más tarde me apunto.

He estado viendo el trazado de su prueba. ¿Qué pasaría si me pierdo?

Entre las recomendaciones leo en su web que está permitido llevar traje de neopreno. ¿Y el que no tiene?

 

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Microficción – Pensamiento exterior.

26/09/16 – Es increíble el afán de superación de todas estas personas con diversidad funcional. Cómo nadan a pesar de tener agenesias, parálisis o amputaciones en sus miembros. Cómo corren a pesar de tener la capacidad visual mermada o juegan a pin-pon con la raqueta en la boca.

Pensamiento interior.

Que estaré haciendo mal que un manco, un cojo, un ciego, un paralítico de las narices me saca la de dios en cualquier prueba.

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Microficción – La ley del péndulo

19/09/16 – Veinte años atrás y de forma obligatoria llegaron a pagarle religiosamente cada fin de mes por recibir una clase de educación física cada día. Su inscripción en aquel gimnasio incluía una serie de ventajas sustanciosas: equipaje gratis, botas y zapatillas gratis, gorra gratis (aunque no técnica pues no existía ese tipo de fibras), alimentación y reposo gratis. Ni siquiera tenía que pagar para que le tomaran el pelo. Pero estaba aquella puñetera pista americana que tanto tocaba los … que le hizo objetar de forma consciente.

Hoy nada objeta por gastar parte de su economía en sortear la misma pista y lo hace gustosamente pues cree que la elige él y no de forma obligatoria.

 

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Microficción – Rota

Los trozos de bicicleta comenzaron a caer a la calle a través de la ventana. Alertado, el 1-1-2 se personó en la vivienda. El detenido confesó sentir un deseo irrefrenable al ver en televisión la declaración del hombre apresado tras haber matado a su mujer: la maté porque la amaba, fue su única declaración.

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Microficción – Cuestión de fé

Había entrenado duro. Había respetado la programación del entrenamiento, de la alimentación, del sueño, de las ayudas ergogénicas. Pero aún no las tenía todas consigo ante aquel encuentro tan decisivo para sus aspiraciones. Por eso permanecía allí, ante Ella. Sorprendentemente inmóvil y sus ojos, sin pestañear, estaban fijos en el rostro de la Morenita. Pero no era la viva presencia, de la cual la imagen no era más que un crudo símbolo, a quien dirigía su apasionada imploración, sino a aquella hermosa figura realista, obra de unas humanas manos. En sus ojos había una total sumisión, una resignación a la voluntad de Dios y, sin embargo, una completa e intensa confianza en que de aquella estatua de madera podía llegarle el triunfo si conseguía conmover el corazón que se ocultaba tras aquel cuerpo de madera. Su rostro relucía con la irradiación de su fe.

(Carnet de un escritor. W. Somerset Maugham)

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Microficción – Seguro

29/08/16 – Juan no para de maldecir el tratamiento que le está dispensado la Seguridad Social

Cuando Juan se puso de pie, tras haber nadado los 3,8kms, notó un fuerte dolor en la canilla. Pasó cojeando por las duchas, hizo la transición y se olvidó de la molestia hasta que un bache le recordó que algo no marchaba en esa parte de su anatomía. Pedaleó los 180kms y, sin más contratiempo que el recuerdo de todos los santos durante los tramos de asfalto bacheado, finalizó sector de bici. Acabó caminando los 42kms, a la pata coja. Cada kilómetro de menos le supuso pasar de correr a trotar, de trotar a caminar, hasta finalizar renqueante como un zombi.

Fractura de estrés.

El seguro de la prueba dice que ha cumplido, la urgencia fue atendida, y que hasta ahí llega su responsabilidad. El seguro de su club y el de la federación objetan que su caso debe estar amparado por el seguro del organizador ya que el accidente ocurrió durante la realización del evento. El ayuntamiento del municipio ha presentado recurso al ver que le quieren endilgar su cuota de responsabilidad: hace constar por escrito los trabajos de acondicionamiento efectuados en la playa cara a la prueba según criterio del Plan de Seguridad. El estado de las carreteras no depende de las corporaciones locales.

Juan contó la historia tal cual le ocurrió y así consta en su historia clínica. En ella se amparan los seguros para no a hacerse cargo de su caso al alegar irresponsabilidad y negligencia por no abandonar la prueba. No deja de ser curioso que de tantos participantes solo a él le hubiese ocurrido tal contingencia. Eso venía de atrás, alegan, y ahora lo que quiere es aprovecharse y sacar tajada.

Está más solo que la una. Laboralmente no lo tiene claro y menos aun qué pasará si precisara rehabilitación.

Bendita Seguridad Social. Pero él sigue despotricando.